miércoles, 12 de agosto de 2009

El perdón


No entiendo la gente que pide perdón. La gente actúa con total liviandad, total haga la barbaridad que haga después te pide perdón y listo.
Para mí ‘nos vemos’ es ‘nos vemos’, ‘ te llamo’ es ‘te llamo’, ‘te quiero’ es ‘te quiero’. Si yo digo que voy a estar ahí vos sabes que voy a estar ahí. Ahora cuando alguien me dice a mí que va a estar ahí, lo dudo, porque se perdió el valor de la palabra. Te pueden fallar, total después vienen, te piden perdón, y ya está, así de fácil. Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad. El castigo precede al crimen decía Dostoievski, porque uno antes de cometer el crimen sabe el dolor que generará y asume la culpa. Esa culpa es el castigo ¿y uno pretende redimir esa culpa con un simple perdón?
Un perdón no puede reparar lo que hicimos mal. Para pedir perdón antes hay que estar dispuesto a reparar. ¿De qué sirve pedir perdón cuando no hay manera de reparar lo que hiciste mal? Cuando no nos perdonan nos obligan a hacernos cargo de lo que hacemos. Un simple perdón no puede borrar el dolor que se causó.
Pedir perdón es poner una curita en una herida abierta que nosotros mismos provocamos. Insuficiente y a destiempo. Recién cuando nos hacemos responsables de lo que hacemos, ahí se puede empezar a construir algo distinto. Suplicando a los gritos, de rodillas, implorando en todos los idiomas, pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia si no nos hacemos responsables de nuestras acciones. Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Porque un simple perdón no pude borrar el dolor.

martes, 11 de agosto de 2009

¿Por qué?


¿Por qué no vemos las señales que están ante nuestros propios ojos? ¿Por qué no nos permitimos sentirlo? ¿Por qué tiene que ser todo tan difícil? ¿Por qué tengo que creerte? ¿Por qué dicen que lo que menos quieren hacer es lastimarte cuando parece que se esmeran para hacerlo? ¿Por qué aunque las flores florezcan yo sólo las veo marchitarse? ¿Por qué todo parece el disco que se repite una y otra vez? ¿Por qué no aprendo de mis errores? ¿Por qué sigo estando ahí? ¿Por qué no puedo dar vuelta la página?

by Pauli

lunes, 10 de agosto de 2009

Errores..


Es apenas un instante, un momento, un segundo en el que uno equivoca el camino. A partir de ahí cada paso que damos nos aleja cada vez mas de nosotros mismos. No tenemos conciencia de los errores que cometemos, apenas una sensación, una pequeña voz interior que nos dice “algo está mal”. Y aunque esa vocecita está ahí seguimos adelante, ignorándola, equivocándonos, casi a conciencia. Lo ves venir. Sabes que eso que estás por hacer va a cambiar todo, y así todo lo hacés. Ya te extraviaste, ya te vaciaste, ya te equivocaste, ya te fuiste, ya te perdiste, ya te traicionaste. Y ahí te mirás al espejo y ya no te reconoces, hay otro que te mira, te pregunta “¿Dónde fuiste? ¿Dónde estás?”. Ingnorás no sólo a esa vocecita que llevás dentro sino también a las voces de las personas que te rodean. Un error lleva a otro error. Es tan fácil equivocar el camino y tan difícil volver de eso... Es un impulso, un momento irracional, y ya no hay vuelta atrás. Incluso cuando tenemos buenas intenciones un error puede cambiar todo, romper todo. Ya estás perdido, errado, extraviado, si no tenés rumbo, ¿a dónde podrás ir? Hay alertas, hay advertencias, pero no las escuchamos y vamos directo al error. ¿Qué nos pasó? ¿Por qué nos equivocamos tanto? ¿Por qué fuimos tan débiles? Cuando cometiste error tras error no podés ni siquiera quejarte, ni ese derecho tenés. Corrés, te desesperás, pero cuando tomaste el desvío el camino de regreso es más largo. Porque tu desvío te causó dolor, heridas que tardan mucho en sanar. El dolor se transforma en una tristeza vieja, inolvidable. Corrés pero ya es tarde, y mientras corrés tu alma llora, porque sabés que tendrías que haber escuchado esa vocecita, ese murmullo en tu corazón que te decía que estabas equivocando el camino. Corrés y corrés pero ya es tarde, solo podés mirarte al espejo y preguntarte ¿dónde estás?

domingo, 9 de agosto de 2009

¿Alguna vez...?


¿Alguna vez te sentiste sola cuando en realidad estabas rodeada de gente?
¿Alguna vez te diste cuenta que encontraste lo que querías pero no lo que necesitabas?
¿Alguna vez pensaste que hacías lo correcto y sin embargo caías en un agujero sin fin?
¿Alguna vez creíste haber estado construyendo un futuro cuando en realidad estabas repitiendo el pasado?
¿Alguna vez sentiste que ya es inútil confiar, porque al final las personas terminan decepcionándote?
¿Alguna vez caíste en la cuenta de que la gente está en lo cierto cuando dice que "nada es lo que parece"?
¿Alguna vez tuviste tanta impotencia que ni gritar ni llorar ayudan a quitarte la frustración?
¿Alguna vez te sentiste una tonta por creer en lo increíble, por soñar lo utópico, por esperar lo inesperado?
¿Alguna vez te sentiste así?

by Pauli

miércoles, 5 de agosto de 2009

Cuando nos equivocamos


Todo el tiempo estamos intentando no equivocarnos, tomar siempre las decisiones correctas. Todas nuestras acciones tienen como fin andar por un camino libre de equivocaciones, un camino en el que no encontremos demasiados obstáculos. Pero muchas veces pasa que ese temor a equivocarnos y de no fallarles a los demás ni a nosotros mismos hace justamente que cometamos errores, que nos equivoquemos por miedo a equivocarnos. Pero, ¿Está mal equivocarse? ¿No son los errores lo que nos hace más humanos? ¿Son los errores sólo caídas, o son simples tropezones de los que podemos levantarnos? Un tropezón no es caída dicen, pero eso depende de nosotros, de nuestra elección. Está en nosotros si queremos quedarnos en el piso, sin intención de ponernos nuevamente de pié, quedarnos con ese error y encerrarnos en él, o asumir nuestros errores, levantarnos y seguir adelante por más que nos cueste. Dicen también que de los errores se aprende. Muy cierto. Gracias a nuestros errores es que aprendemos a superar todas las dificultades que se nos presentan, gracias a nuestros errores es que aprendemos a vivir. Porque de eso se trata la vida, de vivirla, con o sin errores.. Sabiendo que saliendo adelante siempre vamos a triunfar.
by Pauli

Hay un lugar..


Yo sé que hay un lugar en donde no voy a sentir miedo, tristeza, temor. Un lugar en el que no reine la mentira, un lugar vacío de dudas e incertidumbre. Un lugar en el que no dominen las penas, el enojo y el temor.
Yo sé que hay un lugar con amor, con esperanza, con tranquilidad. Un lugar en el que pueda vivir en alegría, y con armonía. Aquel lugar en el que todo sea paz y sinceridad.
¿Alguien lo conoce? ¿Existe ese lugar? ¿Por qué será que lo busco tanto y no lo puedo encontrar? ¿Dónde está? Yo sé que sólo en ese lugar voy a sentirme viva, plena, feliz..
Es un lugar que sólo vos conocés y que yo ansío conocer. Un lugar que por ahora sólo imagino, un lugar que sé estoy por encontrar.
Aquel lugar es justo lo que necesito, aquel lugar es tu corazón.

by Pauli

lunes, 3 de agosto de 2009

Que sí, que no


Todo el tiempo estamos entre el sí y el no. Elegir entre sí y el no tal vez sea la decisión más difícil de tomar. Hay veces en que la diferencia entre decir sí o decir no puede ser determinante, puede cambiar tu vida para siempre. "El no ya lo tengo", dice alguien para darse coraje, porque el no es lo que nos rige; decimos que no a todo, todo el tiempo. Pero a veces, decimos algunos sí; a veces decimos sí sin medir las consecuencias, y ese sí cambia todo. ¿Pero no se trata de eso la vida? ¿De decir sí, de avanzar, de vivir? El sí nos compromete, y nos desnuda; el sí expone nuestros deseos, el sí señala que algo nos falta. Una vez más estamos ante esa decisión; que todo siga siendo no, o animarse al sí y zambullirnos en la vida, esa vida que vivimos deteniendo todo el tiempo con el no.

miércoles, 22 de julio de 2009

Lo que no decimos


¿A dónde va lo que querés hacer y no hacés? ¿A dónde va lo que querés decir y no decís? ¿A dónde va lo que no te permitís sentir?
Nos gustaría que lo que no decimos caiga en el olvido, pero lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor de garganta. Lo que no decimos se transforma en nostalgia, en destiempo. Lo que no decimos se transforma en error. Lo que no decimos se transforma en debe, en deuda, en asignatura pendiente. Las palabras que no decimos se transforman en insatisfacción, en tristeza, en frustración. Lo que no decimos no muere, nos mata. Lo que no decimos se transforma en trauma, en veneno que mata el alma. Lo que no decís te encierra en el pasado.
Lo que no decimos se transforma en herida abierta.

Sentirse vivo


Cuando te detenés a mirar el mundo a observar la belleza que nos rodea, cuando te reís hasta que no podés más con tus amigos, cuando hacés lo que amás hacer, cuando viajas a un lugar que no conocés, cuando escribís una canción, cuando se te acelera el corazón ante una mirada.. te sentís vivo. Pero no sólo la felicidad te hace sentir vivo, sino también saber que dejás un testimonio de tu vida, saber que cuando ya no seas, algo de vos seguirá vivo en lo que vendrá. Las cosas que nos hacen sentir realmente vivos son las cosas que perduran en el tiempo. Porque el éxtasis, la felicidad, es trascender. Es el momento en que todos somos eternos y estamos vivos de verdad. Te sentís vivo no cuando la vida pasa, sino cuando vos pasás por la vida, cuando perdés el miedo a morir y a vivir. Te sentís vivo cuando sabés que cada momento es único, irrepetible, cuando sabés que nada empezó con vos y nada terminará con vos. Sólo sabiendo que habrá un mañana es que podremos
sentirnos vivos.

lunes, 20 de julio de 2009

Amistad


La amistad es una puerta que se abre, una mano extendida, una sonrisa que te alienta, una mirada que te comprende, una lágrima que se une a tu dolor, una palabra que te anima y una crítica que te mejora. Es un abrazo de perdón, un aplauso que te estimula, un encuentro que te regocija, un favor sin recompensa, un dar sin exigir, una entrega sin calcular y un esperar sin cansancio. Hay gente que con sólo decir una palabra enciende una ilusión, que con sólo sonreír alegra nuestro corazón. Hay gente que con sólo dar la mano rompe la soledad, pone la mesa, coloca las guirnaldas. Hay gente que con sólo una mirada tierna y cálida llega hasta todos los límites del alma, alimenta una flor, inventa sueños.
Feliz día Amigos.

sábado, 18 de julio de 2009

Déjá vu


Una y otra vez se repite la misma historia. Una figurita que se repite hasta aburrirte. La misma canción que se escucha una y otra vez hasta cansarte. La misma escena una y otra vez hasta enfurecerte. Harta de vivir siempre lo mismo. Es todo como si fuera un gran déjá vu, es como si todo lo que te pasa ya lo hubieras vivido. Hay que salirse del libreto, hacer algo distinto. Girando en falso como disco rayando, es hora de tocar una canción nueva. Romper el cristal de la costumbre. Patear el tablero, borrón y cuenta nueva. Para que la vida no sea un permanente déjá vu hay que barajar y dar de nuevo, rodar con la vida, asumir los desafíos, con miedo, con pánico.. pero confiando que buscar algo diferente y no repetir la historia es una forma de estar vivos.

miércoles, 15 de julio de 2009

Con mímica..


Te diría tantas cosas que no puedo decir con palabras, cada vez que no puedo decir lo que siento me quedo muda, tal vez es lo mejor, a veces es más claro un gesto que una palabra. A veces los gestos son más tercos que las palabras, uno puede cerrar la boca, pero enmudecer el cuerpo es casi imposible, salvo pequeñas excepciones, claro. Salvo que te paralicen el cuerpo con un gesto tan implacable que te dejen durísimo. Tan duro como yo ahora, que te besaría y solo así podría decirte lo que siento por vos. Y a veces los gestos son tan claros que nos dejan mudos, casi con la boca abierta.

Silencio


¿Qué tiene el silencio?, ¿Porqué el dolor es amigo del silencio? Amar en silencio tiene un dejo de tristeza, sabe a tinta en el tintero, a amarrete.. amás en silencio y un día te encontrás mudo, lleno de palabras, que te atormentan en silencio. Uno se queda sin palabras y llega el silencio, uno habla, habla, habla y no escucha, para escuchar primero hay que callar. Todo se va, se aleja, los gritos se acallan, los sonidos se desvanecen... Ya no hay murmullos ni susurros, ni el sonido de la respiración, todo se fue, sólo silencio. El silencio es ausencia, como la luz en la oscuridad, nos muestra lo que no hay, lo que no está, lo que nos falta.

martes, 14 de julio de 2009

¿Qué vemos?



La gente ve lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no, se quedan con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histerica van a tratarte como una histerica, aunque en realidad quizas estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces.. y muy ciega. La mirada de los demás es todo y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tienen sonido, voces, susurros, no se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de como nos ven y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos. Confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos, dicen que la primera impresión es la que cuenta, pero también que lo esencial, es invisible a los ojos.

La verdad


Cuando sabes la verdad podes elegir qué hacer con ella, podés negarla o podés aceptarla. Buscamos desesperadamente la verdad, esa misma verdad que nos da miedo escuchar. Si negas la verdad va a ser tu responsabilidad cuando te explote en las manos. La verdad libera, porque uno es dueño de hacer con ella lo que quiera, incluso negarla.. la verdad es como un juego de mesa, si uno no pone un tiempo de juego es aburrido. Podés vivir negándolo, pero lo único que vas a ganar es desperdiciar tu tiempo, tu vida. Cuando ya sabes la verdad no hay nada que ocultar. Una vez que sabemos la verdad podemos llorar o podemos conservar la alegría. La verdad nos interpela, nos pregunta, nos arrincona, y muchas veces no hay respuesta. La verdad a veces no da certezas sino algo mucho más peligroso, dudas. La verdad asusta. La verdad despierta, acude y paraliza. La verdad desnuda, incomoda. La verdad libera y confunde. Pero la verdad también nos da la fuerza para soltarla con alegría. La verdad es como el sol en la cara en una tarde de invierno. La verdad a veces duele, pero sin lugar a dudas la verdad es, fue y será la fiesta de todos.